CADA ATARDECER Revuelos de gaviotas se suceden al esperarte. Alborotándome. Sintiendo ese cosquilleo que no me deja parar. Inquietándome. No sé qué hacer con mis manos. Parece que también echaré a volar... Me siento en el muelle, cierro los ojos, y siento mi cuerpo balancearse. No se oye nada. Abro los ojos envuelta en el olor a sal. Y presiento que ya no vendrás. Aturdida... No sé cuánto tiempo llevo aquí. Me quedaré esperando lo que tenga que venir... Hasta que el mar se seque.
A TÍ Parecemos dos sombras contra la pared. Apoyadas en los codos del destino, dibujado en un cuaderno en la oscuridad. ¿Cuánto tiempo llevamos aquí? ¿Tienes prisa? Dime ¿quién llegó primero? ¿La astucia, el desespero, la esperanza o el dinero? Sea lo que sea te quiero. Pero no te muevas... Espera la siguiente escena, hasta que se haga tarde. Y nos cierren los caminos a Plutón y a Marte. Si quieres, acaricio tus días...
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